Deirdre McCloskey: sobre los fundamentos del progreso

La candidata al Premio Nobel de Economía Deirdre McCloskey visitó el pasado lunes 13 de
mayo Uruguay, por primera vez. El evento que tuvo lugar en Piso 40, y contó con su presencia,
fue organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).
Luego de un espacio de networking y una charla informal, la estadounidense abrió su discurso,
reflejando su espontaneidad y frescura, tras contar un chiste después del previo
agradecimiento por su participación en el encuentro.
McCloskey es catedrática distinguida de Historia, Economía, inglés y Comunicación desde el
año 2000 en la Universidad de Illinois, Chicago, después de haber sido profesora por más de
una década en la prestigiosa Universidad de Chicago.
En su larga trayectoria ha escrito 16 libros y publicó más de 300 artículos de economía. Dentro
de la gran variedad de divulgaciones, que la autora posee, se destacan sus últimos tres libros
donde desarrolla una tesis: las ideas son las claves del crecimiento económico y no las
empresas o el capital. Síntesis sobre la cual desarrolló su ponencia.
Por ello, con “Los fundamentos del progreso” posiciona como las virtudes burgesas, en muchas
ocasiones despreciadas a lo largo de la historia, son las bases de una cultura que terminó por
promover el crecimiento comercial que, posteriormente, desencadenó en un aumentó en el
nivel de vida del planeta.
Dentro de la polémica mundial, que se desata entre los más destacados economistas acerca
del fundamento del crecimiento económico del mundo, McCloskey tiene una visión muy clara:
la innovación y las ideas son las que hacen la diferencia.
Antes de llegar a esa conclusión la candidata al Premio Nobel de Economía realizó un largo
recorrido. Una serie de argumentaciones en búsqueda de su respuesta quedaron delineadas
en sus publicaciones.
Más allá del clásico enfrentamiento entre conservadores y revolucionarios o la visión
capitalista del mundo; así como la tesis de la dependencia -el norte es rico porque explota al
sur-; ningún argumento es válido en la actualidad. Para la autora, la esclavitud y las sociedades
esclavistas no pueden explicar el fracaso de unos frente al éxito de otros. Tampoco lo pueden
hacer las relaciones de dependencia económica. Lo que sí tiene la posibilidad de exponer el
éxito económico de un país son sus ideas.
“Soy una liberal, creo en la propiedad privada”, expresó McCloskey, una afirmación que
apuntaba a un único sentido: los grandes cambios se producen cuando las personas innovan,
cuando la sociedad entera se compromete con ese cambio.
En las sociedades libres, las personas libres tienen la posibilidad de pensar, de elegir: “Me hago
rico porque soy libre, cuanto más libre es la sociedad, más posibilidades de enriquecimiento
tiene. Porque, al final, cuanto más libre se es, más aumentan las posibilidades de equidad”,
afirmó.
Antes de pasar a un espacio de preguntas para el público, McCloskey cerró su ponencia
concluyendo que, en América Latina, a diferencia de otras regiones como África, las
condiciones políticas para este cambio están dadas; para finalizar afirmado: “Las ideas liberales
hacen a un mundo más rico, más digno y más cómodo para todos”.